El alicate cuticular (o corta-cutículas) en podología es una herramienta de precisión diseñada específicamente para trabajar con los tejidos blandos que rodean la uña, a diferencia de otros alicates más robustos destinados al corte de la lámina ungueal.
Sus usos principales en la práctica profesional incluyen:
Retiro de piel muerta: Se utiliza para eliminar los "pellejitos" o el exceso de tejido queratinizado (cutícula) que se acumula en el borde proximal y los laterales de la uña.
Limpieza de surcos ungueales: Su punta fina y afilada permite retirar restos de piel o detritos en los canales laterales sin desgarrar el tejido sano.
Cortes de precisión: Gracias a su diseño delicado (con bocas de corte de entre 3mm y 7mm), permite al podólogo realizar recortes controlados en áreas donde un alicate de uñas sería demasiado grande o tosco.
Acabado estético y clínico: Ayuda a dejar el borde libre y los pliegues limpios, facilitando otros tratamientos y mejorando la apariencia del pie.